domingo, 19 de mayo de 2013

Toxiko presenta: Cholo Visceral

Arte de la portada del disco que resalta un huaco incaico
y una momia en su interior. Artista: Rodrigo Mori
Todo empieza con un riff de bajo, al que se le va agregando una batería frenética y un saxo. Una guitarra de pura distorsión rompe la calma. Empieza la Rataza, tema que abre el disco debut de Cholo Visceral. Un viaje psicodélico, una locura heavy, que mezcla lo andino y lo costeño, el metal con el jazz, el stoner y el  funk.

Formada en Chorrillos en 2011 por Kevin Lara (guitarra) y Arturo Quispe (guitarra), al proyecto le siguieron Manuel Villavicencio (bajo), Joao Orosco (batería), Max Vega (Saxo) y DJ Aeon (Efectos de sonido).

Menú de 4 es el tema que le sigue. Una sinfonía de 9 minutos que demuestra toda la genialidad de Cholo. Lleno de progresiones de guitarra que se mezclan con las entradas del saxo, es un tema que, definitivamente, te puede reventar el cerebro con en los primeros dos minutos, para pasar a un oasis de efectos de sonido matizados por un bajo, que crea la sensación de encontrarnos en un sueño de LSD pero finalmente revienta de nuevo con la banda entera. 


"La banda es como un frankenstein. Unimos ideas, las parchamos, sale algo y de pronto hay un tema", comenta Kevin, tras su última presentación en el Local de Miraflores. "Claro, todos aportan, no hay un dictador que venga a decir que hacer", agrega Manuel. Hacen una pausa. "Bueno, Arturo trata de serlo, pero no le hacemos caso", bromean. 

Bajamos luego a la calma de Silvia Escarmiento, un tema de 5 minutos que le baja las revoluciones a todo el disco y se sumerge en una profunda oscuridad que pone la piel de gallina a quien la escucha. Silvia es tal vez el tema menos experimental del disco, pues se basa sobre todo en las progresiones de una guitarra y en los solos de la otra. 

El viaje continúa con Kión. Otros cinco minutos que sirven como la antesala del infierno. Armada inicialmente sobre la base de los rugidos de una bestia creada con efectos de sonido, un saxo y guitarras con ritmos de stoner, el tema pasa al sonido de un bajo que marca la pauta con un ritmo de landó que termina combinando con una potente batería y da pie a volver a subir en una catarsis que parece venir de los mismos infiernos. 

Y es precisamente a los infiernos que nos hace bajar Cholo Visceral con Luzbel, una pieza de 10'50'' con un inicio completamente oscuro y desolador, y que a partir del minuto 4 nos devuelve a la superficie. Sirve como cierre de la aventura psicodélica y cuenta con la participación precisa del violín de Armando Córdova

La mezcla, grabada y masterizada en el estudio La Cueva, es sencillamente alucinógena. El disco, que se terminó de grabar en enero de 2013, está a la venta desde mayo, distribuido por Toxiko Records y a la venta en la tienda El Grito y Enigma (Galerías Brasil 2do piso), en el Rockservatorio de Mirafores y tiendas El Anexxxo



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